sábado, 25 de junio de 2016

Goodbye, UK… Adiós, sentido común…

Y que sea la política europea la que me haga volver a escribir…

Aclaración: no voy a hablar de economía, sencillamente porque no tengo ni idea. Es decir, nada de temas fiscales, comerciales o similares. Ni tampoco de asuntos legales, por la misma razón. Y eso que, según leo, todos estos aspectos son suficientes para llegar a la conclusión que la salida de Reino Unido de la Unión Europea es un error tan grande como el Big Ben. Pero no es de eso de lo que voy a escribir.

Me han entrado ganas de volver a teclear porque me duele ver cómo se resquebraja Europa. Cómo se va al garete una buena idea de cooperación y unión porque a la gente le debe de parecer cansado pensar por su cuenta, siendo mucho más fácil y cómodo dejarse engañar. Y todos sabemos que el euro tiene más sombras que luces, y que la Unión Europea en sí no es tan bonita como la pintan. Pero en el fondo de lo que hablamos es de una "idea", una "ilusión", que quiero pensar que sigue vigente. Y es justo eso lo que estamos empezando a perder ahora. Pero ojo, no con el Brexit. Este referéndum es la primera repercusión a gran escala de esos conatos de estupidez presentes desde hace tiempo en otros países como Francia, Holanda o Austria. Focos de populismo que atontan y controlan las masas, y que demasiadas veces van de la mano de la intolerancia y la xenofobia. Demagogia que se aprovecha de los peores momentos para alzarse con el poder, y dibujar una realidad lejos de la deseada.

Como si fuera la primera vez que ocurre esto en Europa, ¿verdad?

Luego está, claro, el tema de los resultados, que también tiene tela. Prácticamente un 52% a favor de la ruptura. La mayoría, nadie lo discute. ¿Pero de verdad un 52% es suficiente para seguir con el proceso? No, no voy a hablar ahora del (semejante) caso de Cataluña, ni de que la gente no tenga derecho a decidir. Faltaría más. Pero un poco de cordura, leñe. Una decisión de tal calado no puede determinarse tan a la ligera. No con un simple referéndum, donde además la opinión está dividida casi a partes iguales. Eso no es inteligente. Será democrático, pero no inteligente. Ni apropiado. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que la democracia es tan loable como imperfecta? ¿Tan malo es reconocerlo, e intentar corregirla?

Es interesante pensar cómo todo esto se ha desencadenado, en parte, por el tema de la inmigración. En concreto, los refugiados. Personas desamparadas que buscan ayuda. ¡Solidaridad! Curiosamente uno de los idílicos pilares sobre los que se asentaba la Unión Europea en su origen. Y no sólo eso, sino que estas personas están huyendo de zonas en guerra controladas por organizaciones terroristas. Vaya, justamente los mismos enajenados cuyo principal objetivo confeso es el desmoronamiento de Europa. ¿Es acaso ésta la victoria del terror? ¿De verdad estos descerebrados han sido más listos que nosotros?

Hace unos años, cierta exitosa serie de televisión ("Perdidos", vaya) popularizó la expresión "Live together, die alone" (que no es más que una variante de la tradicional "United we stand, divided we fall"). Vamos, que o sobrevivimos juntos o iremos cayendo por nuestra cuenta, y solos. Y ante el panorama actual no paro de recordar esa frase. Reino Unido. Cataluña. El muro de Estados Unidos… Me deja estupefacto ver cómo la gente cree que todos los problemas son culpa de los demás. Que encerrarnos en nuestra concha hará nuestra vida mejor.

Y ahora a saber qué pasará. Quizás, de alguna manera, todo vuelva a su cauce normal antes de hacerse efectiva la ruptura. O puede que a Reino Unido le siga Holanda o algún que otro país centroeuropeo, acabando así definitivamente con la Unión Europea. Y todo esto con Trump, flamante nuevo presidente de los excelentísimos Estados Unidos de América, felicitando a cada país por recuperar la libertad que les habían robado. A saber. Pero lo que está claro es que, a pesar de Internet, de los smartphones/smartwatches/smarthostias y de Hollywood, el ser humano sigue siendo una especie con frágil memoria.

Y ya nos vale…